- Rafael Caldera //
Reflexiones de Tinajero
El proceso electoral
La decisión adoptada por los principales candidatos de lanzar una
candidatura única con Manuel Rosales, produjo un cambio visible en relación
con las elecciones del 3 de diciembre. Había una indiferencia muy grande,
porque la mayor parte de los políticos no tenían confianza en el sistema
electoral fijado por el Gobierno; pero la selección del candidato Manuel
Rosales ha producido una intensa actividad y la información que tenemos de
todos los lugares que ha ido visitando, es que hay un verdadero entusiasmo
al recibirlo y una voluntad de luchar para tratar de llevarlo a la
Presidencia.
Esto, desde luego, ha producido un cambio en la táctica del presidente
Chávez en su aspiración para la reelección. Pero ha llegado hasta el punto
de anunciar que estará gobernando el año 21 para celebrar el segundo
centenario de la Batalla de Carabobo y de la consolidación de la
Independencia de Venezuela. Por supuesto, este anuncio de quererse prolongar
hasta el año 21 y aun más allá, esa intención de prorrogar el dominio
absoluto del país sin término ninguno, ha provocado una reacción mayor en el
ánimo de la gente, que se ha decidido a respaldar a Rosales para impedir que
se desnaturalice el sistema democrático y se llegue a un gobierno
autoritario por toda la línea y en todas la formas, sin disimulo de ninguna
especie.
Esta situación es delicada. La voluntad del primer magistrado actual es ser
único magistrado, que reúne todos los poderes. La demostración más palpable
de eso son la integración de la Asamblea Nacional, donde tiene el ciento por
ciento de los votos; y la del Tribunal Supremo, que a la vez de ser el
Tribunal Supremo es el señor permanente de la organización de todos los
tribunales, que están enteramente en las manos del Presidente.
Yo no sé qué pensarán de esto los países amigos. Es difícil que acepten que
hay un sistema democrático puro y absoluto. En verdad se trata de una
autocracia, que concurre periódicamente al respaldo de la población, pero
sin dejarle a la población la seguridad de que su voto va a ser computado
para gobernar. Exige el propio sistema de elecciones que asegura que cada
consulta electoral tendrá como resultado la confirmación del sistema
autoritario del gobierno que está prevaleciendo en Venezuela.
La situación es, sin duda alguna, extremadamente delicada. Cuando la mayoría
de votos decidió la elección del señor Chávez el año 1998, fue basada en la
afirmación del candidato de que gobernaría a plenitud del sistema
democrático. Pero a medida que se va afianzando en el poder, se va haciendo
más clara su voluntad de ejercer el poder absoluto. Eso no promete nada
bueno para el futuro del país.
En todo caso, la campaña electoral sirve para demostrar el sentimiento
democrático efectivo de la mayoría de los venezolanos. Ya han comenzado las
agresiones de palabra o de obra contra la campaña electoral del señor
Rosales. A Rosales se le hace difícil su campaña y ya comenzaron a aparecer
actos de agresión que no prometen nada bueno; pero las dificultades de la
lucha lo hacen continuar con firmeza, hablando con mucha claridad, y
reafirmando su compromiso de gobernar democráticamente en Venezuela.
Mientras más se le arremete, más firme está el candidato en su lucha por la
Patria.
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Rafael
Caldera // Reflexiones de Tinajero
DIARIO
miércoles
26 de abril de 2006 12:00 AM
La
Cuaresma del Papa
Estoy entre los muchos millones de católicos que seguimos con permanente interés el desarrollo de las actividades del Vaticano y la conducta del papa Benedicto XVI al frente de la Cátedra de Pedro. Debo decir con gran satisfacción que el papa Benedicto XVI está realizando una labor estupenda y que difícilmente podría haberse encontrado alguien que lo hiciera mejor. Da la impresión de que estuviera gobernando Juan Pablo II. La presencia de Juan Pablo II está activa en todos los momentos de la vida vaticana, pero al mismo tiempo su sucesor está llevando la Nave de Pedro con firmeza y con claridad.
Benedicto XVI inició sus labores con una bella Encíclica llena de profundos pensamientos filosóficos e impregnada de un gran sentido de esperanza y voluntad de trabajo. Ha realizado una serie de labores, celebrando reuniones de gran importancia con representantes de otras religiones o de algunas ramas desprendidas del árbol del catolicismo. Está llevando adelante las preocupaciones de Juan Pablo II, poniéndole el acento de su personalidad. A las exigencias de la vida humana, se le reúne la celebración de su cumpleaños, el 16 de abril, fecha en la cual llegó a los 79 años; y la entrada en una etapa exigente en alto grado, teniendo que atender a todas las autoridades eclesiales y personalmente a las obligaciones del Soberano Pontífice. En el año transcurrido hemos visto al Papa moverse ya en diversos viajes y anunciado los que van a venir. Sobre todo en el ejercicio de la Cuaresma su actividad fue infatigable. Sorprendía ver a un hombre de 79 años soportando la carga de las obligaciones y realizando todas las labores que un Papa joven habría sido tal vez incapaz de realizar. El Vía Crucis en el Coliseo fue inolvidable. Por supuesto, hay como siempre algunos grupos críticos que demandan cambios dentro de la estructura eclesiástica y dentro del gobierno de la Iglesia, que claramente están desechados por el pensamiento teológico del Papa. Las críticas son menudas, aun cuando a veces hacen escándalo y suenan como si fueran mayores. Pero en verdad, los comentarios que vienen de la Roma Eterna, bordeados por millones de personas, están vivos todos los días, en la Basílica Magna y la Plaza de San Pedro. Ha sido una ratificación de confianza para el nuevo Papa en el ejercicio de sus deberes. Yo tengo la impresión personal de que la elección de Benedicto XVI fue obra del propio Juan Pablo II. Benedicto XVI fue electo por su antecesor y tan fue así que pudo realizarse la elección en un récord de breve duración. Y el pueblo cristiano lo recibió así. Recibió su elección por una parte y por la otra el anuncio de que se abría el proceso para la beatificación de Juan Pablo II. Hay una continuidad que tal vez podrá no ser muy larga, porque ya la edad del papa Benedicto XVI recorta el número de años de vida disponible, pero que orientará y dirigirá la transición de las manos del Papa polaco a las manos de sus sucesores. Saludamos este cumpleaños del papa Benedicto XVI con profundo afecto y le deseamos larga vida para bien de la Iglesia y para que pueda llevar adelante sus ideas y programas, que son también los del extinto bien amado y nunca olvidado Juan Pablo II.
Estoy entre los muchos millones de católicos que seguimos con permanente interés el desarrollo de las actividades del Vaticano y la conducta del papa Benedicto XVI al frente de la Cátedra de Pedro. Debo decir con gran satisfacción que el papa Benedicto XVI está realizando una labor estupenda y que difícilmente podría haberse encontrado alguien que lo hiciera mejor. Da la impresión de que estuviera gobernando Juan Pablo II. La presencia de Juan Pablo II está activa en todos los momentos de la vida vaticana, pero al mismo tiempo su sucesor está llevando la Nave de Pedro con firmeza y con claridad.
Benedicto XVI inició sus labores con una bella Encíclica llena de profundos pensamientos filosóficos e impregnada de un gran sentido de esperanza y voluntad de trabajo. Ha realizado una serie de labores, celebrando reuniones de gran importancia con representantes de otras religiones o de algunas ramas desprendidas del árbol del catolicismo. Está llevando adelante las preocupaciones de Juan Pablo II, poniéndole el acento de su personalidad. A las exigencias de la vida humana, se le reúne la celebración de su cumpleaños, el 16 de abril, fecha en la cual llegó a los 79 años; y la entrada en una etapa exigente en alto grado, teniendo que atender a todas las autoridades eclesiales y personalmente a las obligaciones del Soberano Pontífice. En el año transcurrido hemos visto al Papa moverse ya en diversos viajes y anunciado los que van a venir. Sobre todo en el ejercicio de la Cuaresma su actividad fue infatigable. Sorprendía ver a un hombre de 79 años soportando la carga de las obligaciones y realizando todas las labores que un Papa joven habría sido tal vez incapaz de realizar. El Vía Crucis en el Coliseo fue inolvidable. Por supuesto, hay como siempre algunos grupos críticos que demandan cambios dentro de la estructura eclesiástica y dentro del gobierno de la Iglesia, que claramente están desechados por el pensamiento teológico del Papa. Las críticas son menudas, aun cuando a veces hacen escándalo y suenan como si fueran mayores. Pero en verdad, los comentarios que vienen de la Roma Eterna, bordeados por millones de personas, están vivos todos los días, en la Basílica Magna y la Plaza de San Pedro. Ha sido una ratificación de confianza para el nuevo Papa en el ejercicio de sus deberes. Yo tengo la impresión personal de que la elección de Benedicto XVI fue obra del propio Juan Pablo II. Benedicto XVI fue electo por su antecesor y tan fue así que pudo realizarse la elección en un récord de breve duración. Y el pueblo cristiano lo recibió así. Recibió su elección por una parte y por la otra el anuncio de que se abría el proceso para la beatificación de Juan Pablo II. Hay una continuidad que tal vez podrá no ser muy larga, porque ya la edad del papa Benedicto XVI recorta el número de años de vida disponible, pero que orientará y dirigirá la transición de las manos del Papa polaco a las manos de sus sucesores. Saludamos este cumpleaños del papa Benedicto XVI con profundo afecto y le deseamos larga vida para bien de la Iglesia y para que pueda llevar adelante sus ideas y programas, que son también los del extinto bien amado y nunca olvidado Juan Pablo II.
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Integración o desintegración
EN EL PROCESO de formación de las nuevas naciones en el Continente suramericano, Bolívar tuvo puesta la vista en formar grandes nacionalidades, dentro de las cuales cada nación pudiera integrarse para el logro de intereses comunes. La formación de la Gran Colombia fue para él una obsesión. El mantenimiento de la unidad grancolombiana fue su última aspiración.
La liberación de Quito siguió ese camino y la Gran Colombia, formada por Venezuela, la Nueva Granada y el Virreinato de Quito, resultó una esperanza para nuestros habitantes y para la humanidad. El proceso no pudo llevarse hasta Perú, porque el pueblo peruano estaba determinado a mantener su individualidad. Y al llegar a Bolivia, tuvo la aspiración de establecer un régimen que hiciera sentir a la "hija predilecta" del Libertador una unidad que los bolivianos no dejaron realizar. La ilusión de la Gran Colombia se desvaneció, porque los dirigentes no entendieron la necesidad de sacrificar sus puntos de vista. Todavía resuenan las palabras de Bolívar el 17 de diciembre cuando dijo: "Si mi muerte contribuye a que se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro". Fue en el siglo XX cuando se formó el Grupo Andino, que resultó un gran experimento. El éxito de la Unión Grancolombiana impulsó a los brasileños a promover el Mercosur. Argentina, Uruguay y Paraguay se reunieron con Brasil para realizar una política inteligente que ha logrado el funcionamiento armónico de países tan disímiles. A medida que fue desarrollándose se considera viable una organización armónica entre el Grupo Andino y Mercosur. Para esto puso su brillante inteligencia a trabajar el presidente Cardoso, buscando el camino para que marcharan unidos la organización bolivariana y los países del Sur. Desgraciadamente, Chávez renunció al Grupo Andino cuando logró que lo aceptaran como miembro del Mercosur. Mercosur, al señor Chávez, le da oportunidad de convertirse en un líder para América Latina, pero en las reuniones habla solamente contra Estados Unidos y, por otra parte, los cuantiosos ingresos que ha significado el alto precio del petróleo, dio ayuda a la realización de obras necesarias en algunos países: ofreció hospitales, carreteras. En general apareció Venezuela como una gran potencia dadivosa que estaba entregando dinero para beneficio de los demás y no para beneficio de su propio país. El discurso de Chávez no presentaba un proyecto de agilización para mejorar la situación de Venezuela. Su orientación social es para los otros, pero no para el nuestro, que sigue pasando situaciones de carencia. Nos hace preguntar: ¿Es efectivamente una integración de América Latina, o se trata de un proceso de desintegración? Y los que tienen posibilidad económica en nuestro país se sienten preocupados por las disposiciones del Presidente. El ingreso a Mercosur se hizo sin estudiar las consecuencias que va a traer para nuestro pueblo. Ojalá que efectivamente haya una integración y no una desintegración. Los líderes del Pacto Andino están haciendo esfuerzos para que Chávez decida integrar nuevamente a nuestro país al grupo. Ojalá volvamos al Pacto Andino y pensemos que así tenemos una verdadera integración.
EN EL PROCESO de formación de las nuevas naciones en el Continente suramericano, Bolívar tuvo puesta la vista en formar grandes nacionalidades, dentro de las cuales cada nación pudiera integrarse para el logro de intereses comunes. La formación de la Gran Colombia fue para él una obsesión. El mantenimiento de la unidad grancolombiana fue su última aspiración.
La liberación de Quito siguió ese camino y la Gran Colombia, formada por Venezuela, la Nueva Granada y el Virreinato de Quito, resultó una esperanza para nuestros habitantes y para la humanidad. El proceso no pudo llevarse hasta Perú, porque el pueblo peruano estaba determinado a mantener su individualidad. Y al llegar a Bolivia, tuvo la aspiración de establecer un régimen que hiciera sentir a la "hija predilecta" del Libertador una unidad que los bolivianos no dejaron realizar. La ilusión de la Gran Colombia se desvaneció, porque los dirigentes no entendieron la necesidad de sacrificar sus puntos de vista. Todavía resuenan las palabras de Bolívar el 17 de diciembre cuando dijo: "Si mi muerte contribuye a que se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro". Fue en el siglo XX cuando se formó el Grupo Andino, que resultó un gran experimento. El éxito de la Unión Grancolombiana impulsó a los brasileños a promover el Mercosur. Argentina, Uruguay y Paraguay se reunieron con Brasil para realizar una política inteligente que ha logrado el funcionamiento armónico de países tan disímiles. A medida que fue desarrollándose se considera viable una organización armónica entre el Grupo Andino y Mercosur. Para esto puso su brillante inteligencia a trabajar el presidente Cardoso, buscando el camino para que marcharan unidos la organización bolivariana y los países del Sur. Desgraciadamente, Chávez renunció al Grupo Andino cuando logró que lo aceptaran como miembro del Mercosur. Mercosur, al señor Chávez, le da oportunidad de convertirse en un líder para América Latina, pero en las reuniones habla solamente contra Estados Unidos y, por otra parte, los cuantiosos ingresos que ha significado el alto precio del petróleo, dio ayuda a la realización de obras necesarias en algunos países: ofreció hospitales, carreteras. En general apareció Venezuela como una gran potencia dadivosa que estaba entregando dinero para beneficio de los demás y no para beneficio de su propio país. El discurso de Chávez no presentaba un proyecto de agilización para mejorar la situación de Venezuela. Su orientación social es para los otros, pero no para el nuestro, que sigue pasando situaciones de carencia. Nos hace preguntar: ¿Es efectivamente una integración de América Latina, o se trata de un proceso de desintegración? Y los que tienen posibilidad económica en nuestro país se sienten preocupados por las disposiciones del Presidente. El ingreso a Mercosur se hizo sin estudiar las consecuencias que va a traer para nuestro pueblo. Ojalá que efectivamente haya una integración y no una desintegración. Los líderes del Pacto Andino están haciendo esfuerzos para que Chávez decida integrar nuevamente a nuestro país al grupo. Ojalá volvamos al Pacto Andino y pensemos que así tenemos una verdadera integración.
2 de agosto de 2006 EU
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Mensaje de paz
PROPICIO es el nuevo año que llega para empezar un nuevo camino en el país y para pedirle a todos los venezolanos trabajar por la paz como la necesidad fundamental que tiene en estos momentos la República. En un discurso, el jefe de Estado llamó la atención por el tono del llamado a la paz que lo impregnaba. Los discursos habían sido violentos y agresivos y este llamado a la paz causa una impresión favorable en el ánimo de los venezolanos. Hay que suponer que el oficialismo tome en cuenta este mensaje para aplicarlo en su mayor amplitud y abrir camino para el porvenir. Muchos representantes calificados de la oposición han hablado en favor de la paz, desde luego reclamando que se cubran ciertas exigencias de la vida del país. La libertad de los presos políticos, por ejemplo, constituye una necesidad impostergable para el logro de esa paz que tanto necesitamos. Un papel importante está jugando a este respecto la Iglesia. Comenzó por el llamado del arzobispo Jorge Urosa, invocando la paz y pidiendo la libertad de los presos políticos. Con él aparecen otros dirigentes de la jerarquía eclesiástica, monseñor Ovidio Pérez Morales, presidente del Concilio Nacional, ha adelantado ya aspectos importantes de la posición a este respecto y el presidente de la Comisión Episcopal Venezolana monseñor Baltazar Porras. El papa Benedicto XVI el Domingo de Navidad cuando lanzó su mensaje Orbi et Orbis para la ciudad y para el mundo con motivo de la llegada del nuevo año, hizo hincapié en la necesidad de la paz y la particularizó en América Latina. Preocupa al Santo Padre la situación de América Latina y llama con encendido corazón a los fieles y a los dirigentes para poner la paz como un punto de partida para el porvenir. ¿Significa lo que he dicho que se va a lograr el alineamiento de todos los sectores por la paz? Sería demasiado exigir, pero el camino está abierto y tenemos la obligación de insistir en esto, aun cuando tengamos serias dudas en el cumplimiento de las condiciones que son indispensables para que la paz sea una realidad en Venezuela. En el momento actual, en cuanto al mensaje de la paz, se encuentra al país dividido en dos sectores, unos que gobiernan e imponen su manera de gobernar a su propio capricho sin consideración ninguna y otros, que lanzan su mensaje de oposición para que se sepa que no estamos de acuerdo con los abusos que a diario se cometen ejerciendo el poder. Pero la llegada del nuevo año sirve de oportunidad para hacer este llamado, aunque abriguemos serias dudas en cuanto al cumplimiento de algunas condiciones indispensables. La libertad de los presos políticos sería una señal que todos aceptaríamos y tendríamos que aplaudir como un paso hacia la pacificación nacional. Venezuela quiere paz, una paz que se basa en el respeto fundamental de los derechos humanos de todos los habitantes. No es demasiado esperar, aunque sea difícil lograrlo por las pasiones que se desatan en algunos sectores que no piensan en otra cosa sino en asegurar el poder sea como sea. Este llamado a la paz es no solamente útil para el progreso del país, sino que es indispensable para lograr los objetivos fundamentales del buen gobierno. Pidámosle a Dios que se haga un punto de reflexión en los cerebros y repercuta en los corazones, y que el mensaje de paz sea la característica de este año nuevo.
PROPICIO es el nuevo año que llega para empezar un nuevo camino en el país y para pedirle a todos los venezolanos trabajar por la paz como la necesidad fundamental que tiene en estos momentos la República. En un discurso, el jefe de Estado llamó la atención por el tono del llamado a la paz que lo impregnaba. Los discursos habían sido violentos y agresivos y este llamado a la paz causa una impresión favorable en el ánimo de los venezolanos. Hay que suponer que el oficialismo tome en cuenta este mensaje para aplicarlo en su mayor amplitud y abrir camino para el porvenir. Muchos representantes calificados de la oposición han hablado en favor de la paz, desde luego reclamando que se cubran ciertas exigencias de la vida del país. La libertad de los presos políticos, por ejemplo, constituye una necesidad impostergable para el logro de esa paz que tanto necesitamos. Un papel importante está jugando a este respecto la Iglesia. Comenzó por el llamado del arzobispo Jorge Urosa, invocando la paz y pidiendo la libertad de los presos políticos. Con él aparecen otros dirigentes de la jerarquía eclesiástica, monseñor Ovidio Pérez Morales, presidente del Concilio Nacional, ha adelantado ya aspectos importantes de la posición a este respecto y el presidente de la Comisión Episcopal Venezolana monseñor Baltazar Porras. El papa Benedicto XVI el Domingo de Navidad cuando lanzó su mensaje Orbi et Orbis para la ciudad y para el mundo con motivo de la llegada del nuevo año, hizo hincapié en la necesidad de la paz y la particularizó en América Latina. Preocupa al Santo Padre la situación de América Latina y llama con encendido corazón a los fieles y a los dirigentes para poner la paz como un punto de partida para el porvenir. ¿Significa lo que he dicho que se va a lograr el alineamiento de todos los sectores por la paz? Sería demasiado exigir, pero el camino está abierto y tenemos la obligación de insistir en esto, aun cuando tengamos serias dudas en el cumplimiento de las condiciones que son indispensables para que la paz sea una realidad en Venezuela. En el momento actual, en cuanto al mensaje de la paz, se encuentra al país dividido en dos sectores, unos que gobiernan e imponen su manera de gobernar a su propio capricho sin consideración ninguna y otros, que lanzan su mensaje de oposición para que se sepa que no estamos de acuerdo con los abusos que a diario se cometen ejerciendo el poder. Pero la llegada del nuevo año sirve de oportunidad para hacer este llamado, aunque abriguemos serias dudas en cuanto al cumplimiento de algunas condiciones indispensables. La libertad de los presos políticos sería una señal que todos aceptaríamos y tendríamos que aplaudir como un paso hacia la pacificación nacional. Venezuela quiere paz, una paz que se basa en el respeto fundamental de los derechos humanos de todos los habitantes. No es demasiado esperar, aunque sea difícil lograrlo por las pasiones que se desatan en algunos sectores que no piensan en otra cosa sino en asegurar el poder sea como sea. Este llamado a la paz es no solamente útil para el progreso del país, sino que es indispensable para lograr los objetivos fundamentales del buen gobierno. Pidámosle a Dios que se haga un punto de reflexión en los cerebros y repercuta en los corazones, y que el mensaje de paz sea la característica de este año nuevo.
4 de enero de 2006
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miércoles 24 de mayo de
2006 12:00 AM
Pensamiento
bolivariano
Al adoptar el nombre de bolivariana la República de Venezuela contrajo una obligación muy grave que no ha cumplido todavía: es el estudio, profundo y sincero, del pensamiento del Padre de la Patria. No se está pensando en el pensamiento bolivariano sino en aquellos aspectos que favorecen ciertos intereses. El nombre de bolivariano se utiliza y se aprovecha para defender los intereses del actual gobierno.
Bolívar fue un hombre profundamente preocupado por los problemas de la política y por lograr el éxito del compromiso que tuvo como guerrero y como estadista. Graves problemas enfrentó. Por ejemplo, el problema federalista fue para él crucial. En el Manifiesto de Cartagena se señala el federalismo como una de las causas de la pérdida de la Primera República. Después de probar su acción, el concepto federal tomó la mayor importancia. Tuvo que buscar la manera de armonizar el principio federal con la autoridad presente en cada porción de la inmensa nación libertada por su genio. Bolívar fue un apasionado del régimen bicameral en la organización del gobierno. Siempre insistió en la necesidad de un Senado y la dificultad que tuvo era la base que se le iba a dar a ese Senado. Era difícil solucionar esa necesidad ante los legisladores de Angostura. Pero lo cierto es que en todas sus concepciones del Estado apareció el Senado como un elemento moderador de las funciones fundamentales. Un elemento de estabilidad, y al mismo tiempo un factor moderador presente en las actividades del Estado. También pensó Bolívar en la alternabilidad en el gobierno. El Ejecutivo para él estaba sujeto a una limitación de cierto número de años. Dijo con mucha claridad que prolongar a una persona en el gobierno era engendrar una tiranía. Exigía la limitación de los poderes del Ejecutivo. Sólo frente a las circunstancias, fue necesaria la permanencia del Libertador en el gobierno. En Venezuela y en el mundo urge el estudio de la actividad del Libertador y de su pensamiento. En la literatura actual es ejemplar el caso de Luis Castro Leiva, muy preocupado por el análisis del pensamiento de Bolívar y quien dedicó a esto páginas de mucha importancia que es necesario revisar. Por cierto, el hecho de denominar a nuestro Estado República Bolivariana nos compromete para el futuro; pero sobre todo a las nuevas generaciones las obliga a hacer un análisis profundo y sincero del pensamiento de Bolívar en todos los aspectos de la organización del Estado. Nos preocupa que no se esté realizando, porque lo que se pretende en último caso es desviar el pensamiento de Bolívar hacia los intereses de un gobierno que se llama a sí mismo bolivariano. Hay un material muy valioso para las nuevas generaciones. Esperamos que se aborde con decisión, con voluntad y con coraje, pues con ese estudio se le haría un gran servicio al país y al futuro de Venezuela y de los países latinoamericanos.
Al adoptar el nombre de bolivariana la República de Venezuela contrajo una obligación muy grave que no ha cumplido todavía: es el estudio, profundo y sincero, del pensamiento del Padre de la Patria. No se está pensando en el pensamiento bolivariano sino en aquellos aspectos que favorecen ciertos intereses. El nombre de bolivariano se utiliza y se aprovecha para defender los intereses del actual gobierno.
Bolívar fue un hombre profundamente preocupado por los problemas de la política y por lograr el éxito del compromiso que tuvo como guerrero y como estadista. Graves problemas enfrentó. Por ejemplo, el problema federalista fue para él crucial. En el Manifiesto de Cartagena se señala el federalismo como una de las causas de la pérdida de la Primera República. Después de probar su acción, el concepto federal tomó la mayor importancia. Tuvo que buscar la manera de armonizar el principio federal con la autoridad presente en cada porción de la inmensa nación libertada por su genio. Bolívar fue un apasionado del régimen bicameral en la organización del gobierno. Siempre insistió en la necesidad de un Senado y la dificultad que tuvo era la base que se le iba a dar a ese Senado. Era difícil solucionar esa necesidad ante los legisladores de Angostura. Pero lo cierto es que en todas sus concepciones del Estado apareció el Senado como un elemento moderador de las funciones fundamentales. Un elemento de estabilidad, y al mismo tiempo un factor moderador presente en las actividades del Estado. También pensó Bolívar en la alternabilidad en el gobierno. El Ejecutivo para él estaba sujeto a una limitación de cierto número de años. Dijo con mucha claridad que prolongar a una persona en el gobierno era engendrar una tiranía. Exigía la limitación de los poderes del Ejecutivo. Sólo frente a las circunstancias, fue necesaria la permanencia del Libertador en el gobierno. En Venezuela y en el mundo urge el estudio de la actividad del Libertador y de su pensamiento. En la literatura actual es ejemplar el caso de Luis Castro Leiva, muy preocupado por el análisis del pensamiento de Bolívar y quien dedicó a esto páginas de mucha importancia que es necesario revisar. Por cierto, el hecho de denominar a nuestro Estado República Bolivariana nos compromete para el futuro; pero sobre todo a las nuevas generaciones las obliga a hacer un análisis profundo y sincero del pensamiento de Bolívar en todos los aspectos de la organización del Estado. Nos preocupa que no se esté realizando, porque lo que se pretende en último caso es desviar el pensamiento de Bolívar hacia los intereses de un gobierno que se llama a sí mismo bolivariano. Hay un material muy valioso para las nuevas generaciones. Esperamos que se aborde con decisión, con voluntad y con coraje, pues con ese estudio se le haría un gran servicio al país y al futuro de Venezuela y de los países latinoamericanos.
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